Fotografía: JCAFotografo

El disfrute máximo de esta vida es la improvisación. El paseo sin destino, la visita inesperada, el viaje impremeditado, la conversación y el trato no buscados.

Fanny Fern, 1872

Mi relación con la espontaneidad y por qué tú también debes invitarla a tu vida.

Conforme se reducen las horas de luz y el aire se vuelve más fresco, empezamos a darnos cuenta de que pronto hará demasiado frío para dar desabrigadas los habituales paseos por nuestros sitios cotidianos ante los sutiles rayos de sol.

Para mí este fin de semana ya ha sido de revolver cajones y desenterrar pañuelos (los cuales no niego que me encantan) para adentrarme en el frescor matutino de un otoño que me recuerda que dentro de pocas semanas ya estaré envuelta en los abrigos, con la cara protegida de los elementos y acostumbrándome al invierno. En un abrir y cerrar de ojos, habremos tirado el regalo de estos días otoñales, seguramente, sin abrirlos siquiera.

Así como en mi artículo anterior ¿Cómo fluir entre permanencia y cambio?, te extendí una invitación a no hacer nada y regalarte momentos de quietud y experimentar el valor de la observación y la serenidad; hoy quiero que caminemos juntas por una nueva experiencia a lo familiar e invitar a la espontaneidad a que nos acompañe.

La espontaneidad es la chica que siempre trae la fiesta consigo. Mientras que la sincronía no puede programarse y el azar se molesta cuando lo forzamos, es fácil seducirlos a ambos para que pongan buena cara, gracias a la espontaneidad.

Siempre he pensado que una de las excursiones favoritas de la espontaneidad es al tiempo apacible, la dimensión espiritual en la que un placer inesperado nos transforma de observadoras distantes en amantes de la vida.

Y, a menudo, este placer lo desentierra un simple paseo por algún lugar nuevo para ser descubierto con los ojos de niña que tenemos dentro escondidos en el fondo de nuestra alma y que clama por salir en nuestra salvación. Porque, sin duda alguna, la niña feliz, despreocupada y sabia que tenemos dentro si de algo conoce es de lo más profundo de nuestras raíces, de nuestro corazón, de nuestra propia alma.

Ideas para la chica espontanea que llevas dentro

Estas ideas son solo eso, ideas que te pueden ayudar a re-crearte en actividades que te permitan vivir la espontaneidad de un momento de ti-contigo viviendo solo en la conciencia plena del Aquí/Ahora, recuerda que la vida es un ratico; todo cambia al segundo siguiente y la única finalidad de esta nueva experiencia es crear tus propios momentos que te regocijen el alma, que muchas de nosotras hemos olvidados tan siquiera cuales son, así que:

Desmelénate y permite que la espontaneidad irrumpa en tus días:

  • Cantar, tocar instrumentos musicales; bailar, movimientos expresivos con manos y cuerpo para transmitir emociones y sentimientos; dibujar, mándalas, capacidad para utilizar diferentes medios artísticos con gusto y sensibilidad.
  • Labores de tijera como recortar motivos para decorar; mosaicos; encuadernación; labores de aguja; brocados; cestería; tallado de madera y carpintería.
  • Jardinería; arreglos de flores para la casa; engalanar la cama.
  • Maquillaje, incluida la preparación natural de cosmética natural; la manicura; el arte del masaje; el cuidado del cabello; la mirada que conecta y la expresión facial que seduce.
  • Confección de pendientes; conocimiento detallado de piedras y gemas.
  • Decoración: El arte de renovar tus espacios.
  • Preparación de comidas que proporcionen placer a los sentidos, sea a través de la presentación, aroma o sabor; la cocina exótica para complacerte; el arte de preparar bebidas; la habilidad de servir; la exploración de los afrodisíacos.
  • Recita citas y textos clásicos; juegos de palabra; conocimiento del diccionario y de la métrica poética; componer versos, ejercicios para fomentar la memoria.
  • Paseos de fin de semana por mercadillos de segunda mano; por tiendas ecológicas; inmersión en experiencias de vida sana.
  • Visitas a la biblioteca local a encontrar los mensajes ocultos de alguien que en algún lugar y época escribió para el momento Aquí/ahora que estamos desenterrando para darle vida atemporal.

Experimento para los próximos días.

En fin, la espontaneidad surge de cualquier cosa que no hagas de manera habitual; créeme:

Tanto tu niña interior como la espontaneidad son capaces de recordarnos nuestro conocimiento del Yo salvaje, sensual, que nos ayuda a restablecer ciclos equilibrados de trabajo, juego, creatividad y sexualidad, como los ciclos de la naturaleza.

Sin nuestro lado salvaje, no sabemos marcar el paso. Somos demasiado «encantadoras» y tomamos decisiones que nos exprimen la vida, cediendo nuestro poder a otros. Cuando reclamamos nuestro Yo salvaje, somos sensatas, enérgicas, creativas e intuitivas. Somos esencia femenina en estado puro hasta la intrepidez. Somos apasionadas y espontáneas.

Así pues, tengamos los ojos bien abiertos en las calles que recorremos cada día, escuchemos cómo caen de los árboles las hojas del otoño que nos acercan inevitablemente al invierno.

No sé en qué momento perdimos el contacto con nosotras mismas, vivimos, trabajamos,  pasamos los días en piloto automático, programado para llevarnos a la oficina, a la tienda o a la puerta de casa sin que nos percatemos en absoluto de lo que nos rodea. Y me da pena, porque en las inmediaciones hay maravillas en cada esquina.

No es preciso que nos desplacemos mucho más lejos de nuestros caminos habituales para sorprendernos, partirnos de risa y quedar encantadas. Tan solo hace falta más atención en lo que nos rodea; más consciencia del momento presente, más observar, oler y escuchar. Más suspirar de placer ante una nueva visión, una perspectiva fresca y una irrupción inesperada: el gozo de la espontaneidad en sí misma. Soltar la alucinación femenina de ¨tener el control¨.

Para Gili Edwards lo que yo llamo espontaneidad, ella lo llama tiempo apacible y nos dice:

«Cuando estamos en el tiempo apacible, podemos experimentar una intensa alegría en el hecho de tomar una hoja que cae, en la visión del pálido sol casi invernal, en el tacto de la corteza musgosa de un árbol. Nos sentimos completas, cabales. Nos sentimos conectadas. Sentimos la cabeza en paz y tranquilidad. Desaparece el deseo de buscar, de actuar, de hacer. Todo lo que necesitamos lo tenemos aquí, en este momento. El tiempo apacible es una «re-creación» en el sentido estricto del término: es el tiempo en el que creamos de nuevo el Yo volviendo a ser nosotras mismas, mediante una profunda relajación, limitándonos durante un rato a, simplemente «SER».»

¿A que es adorable?


Sumérgete en la aventura de Re-descubrirte a ti misma con la experiencia del curso ¨SER¨.

Pronto anunciaremos nuevas ediciones. 


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