¿Conoces la frase, Elige tus batallas? Pues bien, yo digo: «Elige tus pérdidas.»

Afrontamos mejor las grandes pérdidas; la muerte, el divorcio, las deudas o las enfermedades debilitantes que los embates diarios de las pequeñas pérdidas. Las grandes pérdidas nos hacen reflexionar. La letanía interminable de las pequeñas pérdidas nos abofetea psíquica y físicamente.

Sin embargo, existe un «arte de perder», nos dice la poetisa Elizabeth Bishop, «y no es difícil dominarlo». En realidad, «tantas cosas parecían tener la intención de querer perderse, que su pérdida no era ningún desastre».

  • ¿Alguna vez te has puesto tan frenética que casi te vuelves loca por no encontrar un juego de llaves?.
  • ¿Y esa factura que jurarías haber pagado ya y que un día encuentras metida en la solapa trasera de la agenda?.

En más de una ocasión, revolví mi armario porque no encontraba un pantalón que quería  utilizar para una velada especial porque me estilizaba la figura, o eso pensaba yo.

Estaba tan enojada que apenas podía contenerme. Como es natural, visto en retrospectiva, me apena tanto volver la vista atrás y percatarme de lo tonta que fui al permitir que un pantalón me robará mi serenidad.

Después de varias horas de revolver mi armario, encontré el pantalón pero estaba tan emocionalmente exhausta que ya ni siquiera me apetecía salir.

Piensa en todas las pequeñas pérdidas que te ponen nerviosa en un día corriente; una llamada telefónica sin contestar, una carta que no llega, una cita cancelada en el último minuto… ¿Cómo reaccionas? ¿Estallas al momento o te consumes lentamente? ¿Pareces tomártelo bien, pero la procesión va por dentro y la tensión va en aumento?. ¡Y ay del que se cruce en tu camino al cabo de una hora!.

Lamentablemente, en muchos casos, a medida que el día avanza, es casi imposible volver a encarrilarlo, por lo cual resulta sensato aprender una respuesta nueva a lo que yo llamo «elige tus pérdidas».

Siempre tienes la opción de «ELEGIR», me encanta esta palabra; para mi, es un recordatorio constante de mi poder personal.

Elige tus pérdidas

Este ejercicio se llama poner en perspectiva los «pantalones perdidos», estoy segura que ya sabes ¿por qué?. Para ti puede ser aquello que te recuerde el momento en el que tomaste conciencia de lo que estabas perdiendo por encima de todo, tu serenidad.

Muchas veces reaccionamos sin reflexionar y, de este modo, elevamos lo insignificante a la categoría de un huracán demoledor del ánimo.

¿Tan difícil sería romper las olas de los inconvenientes, reconocer en privado la presencia de la imposición y mandar al cuerno la irritación, encogiéndonos de hombros como gesto de autoconservación?. Pues no es tan complicado como piensas.

La próxima vez que te veas en el límite de una situación apremiante colócala en perspectiva y pregúntate esto ¿Tendrá importancia dentro de cien años?.

La próxima vez que te sientas estresada ante una ventanilla, bloqueada en un atasco de tráfico, o la fila del supermercado se eternice, pregúntate si recordarás este incidente. Si tu respuesta es «probablemente, no», no pienses más en eso a menos que puedas hacer algo por mejorar la situación. Poco a poco, notarás una diferencia en cómo reaccionas a las cosas: lo insignificante lo seguirá siendo y tú tendrás más reservas de energía psíquica para cuando realmente las necesites.

Acepta la confusión causada por unas llaves pérdidas, nos recomienda Elizabeth Bishop, pues el arte de perder no es difícil de dominar.

Para aceptar y fluir existen diferentes técnicas, pero en mi caso particular, el meditar diariamente y hacer ejercicios de respiración y expansión de conciencia me resulta completamente liberador.

Te invito a descargar el eBook de “Meditación + Inspiración” de mi amiga Jane Hernández quien a través de su saber-ser, saber-estar nos transmite una sabiduría de vida en el arte de la meditación, autoconocimiento y control.